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DIETA Y CANCER

Una exhaustiva revisión de las evidencias epidemiológicas, clínicas y experimentales pone en evidencia la relación entre la alimentación y la mortalidad y morbilidad de diferentes enfermedades. Esta relación es estrecha para la aterosclerosis, las enfermedades cardiovasculares y la hipertensión y altamente sugestiva para ciertos tipos de cáncer: esófago, estómago, colon, mama, pulmón y próstata. La alimentación también puede predisponer a la caries dental, la hepatopatía crónica, la obesidad y la diabetes mellitus no insulino-dependiente y puede influenciar la osteoporosis y la progresión de la insuficiencia renal crónica.

Los epidemiólogos sugieren que la mayoría de los cánceres, entre el 65 y el 70%, están producidos por factores asociados con el estilo de vida, en particular el uso del tabaco y el alcohol y la dieta. Hasta un 30% de los cánceres parecen estar directamente relacionados con la nutrición y otro 30% con el tabaco. Por tanto, dejar de fumar y modificar la alimentación desempeñan un papel clave en la prevención primaria del cáncer.

Un poco de historia

Desde 1913, en que se relacionó por primera vez la dieta con el cáncer, hasta nuestros días, se ha progresado bastante en nuestro conocimiento de esta relación. En la actualidad, gracias a los resultados de numerosos estudios, se pueden establecer un conjunto de recomendaciones alimentarias, en dos sentidos:

1) evitar o reducir el consumo de alimentos relacionados con ciertos tipos de cáncer, y

2) estimular o aumentar el consumo de alimentos que parecen capaces de prevenir distintos tipos de cáncer.

El objetivo principal de estas recomendaciones es el de llegar a prevenir hasta un 30% de los cánceres que se creen relacionados con la dieta.

COMPUESTOS QUE PUEDEN PREVENIR EL CÁNCER Y SU ORIGEN

Calcio Leche y derivados

Vitamina A Leche, mantequilla, huevos, aceites de hígado de peces, vegetales, fruta

Carotenos Frutas, vegetales

Fibra Cereales, legumbres, fruta, vegetales

Selenio Carnes, pescados, cereales

Ácido fólico Carnes, hígado, cereales, vegetales verdes

Vitamina C Frutas (cítricos), vegetales frescos, patata

Vitamina E Huevo, cereales, vegetales de hoja verde, aceites germinales

Vitamina D Leche, mantequilla, huevo, aceite de hígado de peces. Luz solar

Indoles, fenoles Vegetales crucíferos: nabo, rábano, berro, berza

Organosulfurados Ajo, cebolla

Dieta: Factor Ambiental Externo del Cáncer

La etiología del cáncer, es decir, sus causas, son numerosas, variadas y no totalmente conocidas por la ciencia moderna. Existen causas endógenas, es decir, relacionadas con la herencia genética de los individuos y causas exógenas, es decir externas, entre las que se encuentra la polución ambiental, el tabaco, la dieta, algunas infecciones víricas, enfermedades pre-cancerosas, etc. Es evidente que la dieta, aunque en este reportaje queramos separarla del resto, no es la única causa ni la máxima responsable de la aparición de cánceres de distinta localización. Pero se cree que una dieta más adecuada sí podría reducir tanto la incidencia como el desarrollo de los diferentes tipos de cáncer con los que se la relaciona. En el futuro, nuevas o más detalladas recomendaciones podrán sumarse a las actuales, pero las que ya se pueden empezar a utilizar son las que vamos a revisar aquí.

La dieta parece implicada, en mayor o menor grado, con la aparición y el desarrollo de cánceres de: mama, colon, vejiga urinaria, próstata, esófago, estómago, pulmón, cuello del útero, endometrio, ovario, vesícula biliar, hígado y páncreas. Es una lista suficientemente larga y algunos de los cánceres aquí representados son tan importantes y frecuentes como para tomar en consideración la alimentación de cada día.

Las características de la dieta o su composición, los nutrientes que parecen implicados con el cáncer son: la cantidad de calorías de la dieta, su contenido en grasa, en fibra vegetal, el alcohol, el calcio, las vitaminas E y C, la vitamina A y los beta-carotenos, el ácido fólico y el selenio, las frutas cítricas y los vegetales de hoja verde y crucíferos de la alimentación de cada día. Veamos esto con mayor detalle.

Grasa de la Dieta y Cáncer

Tanto los estudios experimentales en animales como los estudios epidemiológicos internacionales llevados a cabo ponen en evidencia una estrecha relación entre el aumento del contenido de grasa de la dieta con el aumento de la incidencia y la mortalidad del cáncer de mama, de colon, de recto y de próstata sobre todo; pero también parece tener relación con el cáncer de ovario, de endometrio y de páncreas. Existen otras causas para cada uno de estos cánceres, pero el papel de la grasa de la dieta en estos casos es bastante sugestivo.

RECOMENDACIONES DE LA SOCIEDAD AMERICANA DEL CANCER:

DIETA ANTICANCER

Reducir la ingesta de grasa a menos del 30% de las calorías totales de la dieta

Aumentar el contenido de la fibra de la dieta a 20-30 gramos al día

Comer diariamente frutas y vegetales variados

Evitar la obesidad

Consumir alcohol en cantidades moderadas

Minimizar el consumo de alimentos en salazón, en vinagre y ahumados.

No se conocen los mecanismos concretos a través de los cuales actúa la grasa de la dieta en el desarrollo del cáncer. Es posible que haya varios factores a tener en cuenta dentro del término "grasa de la dieta", como por ejemplo el porcentaje de calorías que se ingieren cada día a partir de la grasa, los gramos de grasa de la dieta, el tipo de grasa, si existe obesidad o sobrepeso, si se ha aumentado de peso progresivamente, la edad, el tiempo que hace que se ingiere una dieta muy rica en grasa, etc.

Por otro lado, la obesidad, relacionada con el aumento de la ingesta de calorías y/o de grasas en la dieta, también parece ser un factor de riesgo para el cáncer de mama, cuello uterino, colon, endometrio, vesícula biliar, riñón, ovario, próstata y tiroides. Los hombres con un sobrepeso del 40% tienen una un 35% más de probabilidades de morir de cáncer, especialmente de colon y recto. Las mujeres con un 40% de sobrepeso tienen un 160% más de probabilidades de morir de cáncer, especialmente de vesícula biliar, mama, cuello uterino, endometrio y ovario.

Por tanto, es recomendable reducir la ingesta de grasa de la dieta, reducir asimismo la cantidad de calorías totales ingeridas y modificar o cambiar el consumo de ciertos alimentos ricos en grasa por otros más beneficiosos.

Para ello, habría que reducir el consumo de carne roja y grasas animales sustituyéndolos por carne magra, pescado, pollo sin piel, leche y derivados lácteos desnatados y utilizar aceite de oliva, puesto que estos alimentos parecen tener efectos preventivos frente al cáncer. Asimismo, el aumento del consumo de fibra vegetal en la dieta de cada día permite reducir el consumo de grasa y de colesterol.

¿CÓMO REDUCIR LA INGESTA DE GRASA DE LA DIETA?

Disminuyendo el consumo de carne roja, mantequilla y grasas animales

Aumenrando el de carne magra, pollo sin piel, pescado y derivados lácteos desnatados

A la hora de cocinar: hervidos, asados, cocidos y al vapor

Utilizando siempre aceite de oliva

Aumentando el consumo de fibra dietética

Alcohol y Cáncer

Aunque la relación entre al consumo de alcohol y el cáncer es variable en función del tipo de alcohol, su graduación y la cantidad que se ingiere, existe una relación directa: a mayor consumo de alcohol mayor riesgo de cáncer de la cavidad oral, faringe, esófago y laringe en donde actúa conjuntamente con el tabaco para aumentar el riesgo. También se relacionan con el consumo de alcohol los cánceres de hígado, recto, páncreas y mama.

Por tanto, la mejor y única recomendación que puede hacerse en este sentido es reducir el consumo de alcohol, hasta cantidades moderadas o no beberlo en absoluto.

Fibra Dietética y Cáncer

Toda la fibra dietética es de origen vegetal y está formada por un conjunto heterogéneo de componentes: celulosa, hemicelulosa, pectina, gomas y ligninas, que suelen ser resistentes a la digestión por parte de los enzimas digestivos humanos. Aunque también pueden clasificarse en solubles e insolubles, sus principales acciones son las de retrasar el vaciado gástrico, enlentecer la absorción de glucosa, reducir los niveles de colesterol, reducir el tiempo de tránsito intestinal y aumentar el volumen de las heces.

El aumento del contenido de fibra de la dieta parece tener un claro efecto protector, fundamentalmente, frente al cáncer de colon y de mama. Pero también parece ser útil frente a los cánceres de boca, faringe, esófago, estómago, endometrio y ovario.

Los mecanismos a través de los que puede actuar de esta forma tan beneficiosa la fibra dietética son varios: reduciendo el tiempo de tránsito intestinal, aumentando el peso y el volumen de las heces, aumentando la frecuencia de evacuación, diluyendo el contenido del colon y absorbiendo sustancias orgánicas e inorgánicas que de otra forma tendrían posibilidad de reaccionar con la mucosa del colon, etc.

La principal recomendación relacionada con la fibra es, por tanto, aumentar su consumo, a ser posible hasta 20-30 gramos al día. Ello representa aumentar el consumo de frutas, vegetales, pan, cereales y legumbres, cada día.

¿CÓMO AUMENTAR LA INGESTA DE FIBRA DIETÉTICA?

Comer cinco o más veces al día, cada día:

Frutas

Verduras y hortalizas

Pan y cereales

Legumbres

Micronutrientes

Otros varios compuestos de los alimentos que se han relacionado positivamente a favor de la prevención del cáncer son los llamados micronutrientes, puesto que la cantidad que se ingiere de ellos en la dieta diaria es pequeña, unos miligramos y a veces menos. Son fundamentalmente el ácido fólico, el calcio y los conocidos como micronutrientes antioxidantes, los que más claramente han demostrado su efecto protector frente al cáncer: las vitaminas A -retinoides y beta-carotenos-, C y E y el selenio.

Las fuentes más ricas en estos micronutrientes antioxidantes son las frutas y los vegetales. Un bajo consumo de estos compuestos se ha relacionado con una mayor incidencia de cánceres de pulmón, cavidad oral, faringe, laringe, esófago, estómago, colon, recto, vejiga y cuello uterino.

Especial atención se les está prestando a los retinoides (vitamina A preformada), que se encuentra básicamente en el hígado, la yema de huevo y productos de origen animal y más aún a los carotenoides (provitamina A), en particular al beta-caroteno que se encuentra en los vegetales y las frutas de color verde oscuro y naranja.

El beta-caroteno parece ejercer su efecto protector frente a los cánceres de pulmón, esófago, estómago, colon y recto, próstata, mama, cuello del útero, ovario y piel. Su principal ventaja sobre los retonoides es que un aumento de su consumo o su suplementación en forma de cápsulas no ocasiona problemas de hipervitaminosis A. Además, se está investigando su utilidad tratamiento preventivo en distintos tipos de cáncer en cerca de una veintena de estudios internacionales.

Volviendo a las recomendaciones prácticas al respecto de estos compuestos, parece recomendable aumentar el consumo de los alimentos ricos en estos micronutrientes como son los vegetales -verduras, hortalizas, cereales- y frutas y la leche y sus derivados.

Recomendaciones Internacionales

Diferentes organismos internacionales han puesto en circulación diversas listas de recomendaciones prácticas en este sentido, desde la Organización Mundial de la Salud (OMS) hasta sociedades científicas de numerosos países, entre las que destacan las de la Sociedad Americana del Cáncer. Existe un cierto consenso acerca de lo mejor que se puede comer, en el sentido de que una alimentación más sana, más equilibrada y más variada es una eficaz medida de prevención primaria, no solo del cáncer, sino también de otras enfermedades.

Las principales recomendaciones de la OMS son: ajustar la ingesta de calorías al gasto de energía para mantener un peso corporal aceptable, evitar el exceso de grasa -en especial de grasa saturada- y de colesterol, aumentar la ingesta de hidratos de carbono complejos y de fibra dietética, limitar la toma de azúcar y de sal a niveles moderados y limitar la de alcohol. En este sentido subraya la importancia de emprender acciones y estrategias para dar a conocer estas recomenaciones a través de la educación nutricional y del consejo dietético al público general.

Creo que estarán de acuerdo en que son recomendaciones de lo más razonable y que no representan una modificación excesivamente difícil de realizar. Más, teniendo en cuenta que la dieta tradicional de nuestro país, la dieta mediterránea, es más sana, equilibrada y variada que la de otros países occidentales desarrollados. Otro dato importante a tener en cuenta en este sentido es que en los países mediterráneos, la tasa de muerte relacionada con el cáncer es la mitad que la de los Estados Unidos de América.

Aún más detalladas son las recomendaciones de la Sociedad Americada del Cáncer, por lo que respecta al tema de la alimentación y el cáncer: reducir la ingesta de grasa a menos del 30% de las calorías totales de la dieta; aumentar el contenido de la fibra de la dieta a 20-30 gramos al día; comer diariamente frutas y vegetales variados; evitar la obesidad; consumir alcohol en cantidades moderadas; y minimizar el consumo de alimentos en salazón, en vinagre y ahumados.

Para reducir la ingesta de grasa en la alimentación es preciso disminuir el consumo de carne roja, mantequilla y grasas animales sustituyéndolos por carne magra, pollo sin piel, pescado y derivados lácteos desnatados. A la hora de cocinar son preferibles los hervidos, los asados, los cocidos y al vapor. Si hay que freir es preferible utilizar aceite de oliva, así como para aliñar ensaladas y otros platos. Además hay que aumentar el consumo de fibra dietética en todas sus formas: verduras y hortalizas, pan y cereales, legumbres y fruta, todos los días.

Conclusión

Como puede verse, existe una larga lista de importantes y frecuentes tipos de cáncer que parecen estrechamente relacionados con la alimentación de cada día, que aunque no es el único factor causal a tener en cuenta sí es realmente importante. El tabaco es el principal factor ambiental externo que contribuye a la aparición y el desarrollo de distintos cánceres. La alimentación inadecuada se diseña como el segundo.

En lo que a ésta se refiere, es muy posible que ningún micronutriente o compuesto sea específica y esencialmente importante como preventivo del cáncer y por ello las recomendaciones que se hacen al respecto tienen cuenta la alimentación global más que el contenido de la dieta en un compuesto concreto.

También es probable que los cambios en la alimentación que se recomiendan sean más difíciles de llevar a cabo de lo que nos puede parecer, pero no cabe duda de que con una información correcta, seria y veraz será más fácil convencer a la población de la utilidad de estas medidas para conseguir el objetivo de prevenir el cáncer gracias a una alimentación más sana, más variada y en lo que a nosotros respecta, con los alimentos más tradicionales de nuestro entorno geográfico, la llamada dieta mediterránea.

A medida que se vayan teniendo más conocimientos al respecto, se podrán perfilar mejor estas recomendaciones y es posible que haya que recurrir a otras medidas para aumentar el contenido de ciertos compuestos conocidos ahora o aún no, en forma de suplementos o alimentos enriquecidos, pero en estos momentos, las mejores recomendaciones que pueden hacerse son las que se perfilan es este reportaje.

El consejo que puede resumir todas estas recomendaciones sería "variedad y moderación".

Entrevista con el Prof. Jordi Estapé

El Profesor Jordi Estapé es Catedrático de Oncología de la Universidad de Barcelona y Jefe del Servicio de Coordinación Oncológica del Hospital Clínico de Barcelona.

- Profesor Estapé, ¿cómo podría definirse la actual relación entre alimentación y cáncer?

- De los factores ambientales externos, el principal contribuyente a la aparición y desarrollo de distintos cánceres es el tabaco. En estos momentos, a la luz de los numerosos resultados de los estudios internacionales llevados a cabo en este sentido, la alimentación inadecuada parece que puede ser el segundo. Se estima que alrededor de un 30% de todos los cánceres están directamente relacionados con el tabaco y que otro 30% podrían estar relacionados con la alimentación. Por tanto, dejar de fumar y mejorar la alimentación pueden desempeñar un papel clave en la prevención primaria del cáncer.

- ¿Cuáles son los tipos de cáncer que se relacionan con la alimentación y que importancia tienen para la salud de la población?

- Hay cuatro tipos de cáncer que representan más del 50% de las muertes debidas a todos los cánceres. En hombres: el cáncer de pulmón, de próstata y de colon y recto; y en mujeres: el de mama, el de colon y recto y el de pulmón, por este orden. Existen evidencias muy sugestivas de que la alimentación inadecuada es un factor de riesgo, en diferentes proporciones, para todos ellos. Además, la dieta se ha implicado en otros varios cánceres que también son importantes y relativamente frecuentes.

- ¿Las recomendaciones alimentarias se pueden establecer en la actualidad en este sentido?

- Son diferentes y variadas las organizaciones internacionales que hacen recomendaciones alimentarias, entre ellas las del Programa Europa Contra el Cáncer. En síntesis, se basan en dos: 1) evitar o al menos disminuir el consumo de alimentos que parecen relacionados con ciertos tipos de cáncer, y 2) estimular o aumentar el consumo de alimentos que parecen capaces de prevenir la aparición y/o el desarrollo de distintos cánceres. El objetivo de estas recomendaciones es el de llegar a prevenir hasta un 30% de los cánceres que se creen relacionados con la dieta. En este momento es lo mejor que podemos hacer.


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