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CÓDIGO EUROPEO CONTRA EL CÁNCER El cáncer es un importante problema de salud pública y una de las causas más comunes de muerte prematura y evitable en los países de la Unión Europea. El Código Europeo Contra el Cáncer introduce una serie de recomendaciones, que si se siguen, pueden conducir en muchos casos a la reducción de la incidencia de cáncer, así como a una reducción de la mortalidad por cáncer. Al realizar estas recomendaciones se ha tenido en cuenta que ninguna de ellas pueda producir el aumento del riesgo de otras enfermedades. Este "decálogo" permite, además, mejorar muchos otros aspectos de la salud global de la población general. La mortalidad por cáncer afecta por igual a ambos sexos, si bien los tipos de cáncer más frecuentes en hombres y mujeres son diferentes. Así, en hombres los cuatro tipos de cáncer más frecuente representan el 53% de la mortalidad total por cáncer y son, por este orden: pulmón (22%), colon y recto (12,4%), próstata (11,8%) y estómago (7,2%). En las mujeres los cuatro tipos de cáncer más frecuente representan el 48,6% de la mortalidad total por cáncer y son, por este orden: mama (24,3%), colon y recto (13,8%), pulmón (5,2%) y estómago (5,2%). En los países del sur de Europa, como Portugal, España, Italia y Grecia se observa un menor riesgo, en general, para todos los tipos de cáncer que en los países del norte de Europa.
EL CÓDIGO EUROPEO CONTRA EL CÁNCER El Código Europeo Contra el Cáncer consta de diez puntos, un "decálogo". Las primeras seis recomendaciones están relacionadas con la adopción de un estilo de vida más saludable y sano, lo cual además de mejorar la salud de forma general, evitará la aparición de numerosos e importantes tipos de cáncer. Hacen referencia al tabaco, el alcohol, la alimentación y su contenido en fibra y grasa, la obesidad y la actividad física, el sol y las sustancias que se sabe que pueden producir cáncer. Las recomendaciones siete y ocho hacen énfasis en la detección precoz, cuyo objetivo es curar un mayor número de cánceres. La aparición de ganglios, úlceras que no curan, hemorragias inexplicables, cambios en pecas y lunares, cambios en los hábitos intestinales o urinarios, pérdida de peso inexplicable, tos o afonía persistente son motivo de consulta con el médico. Las dos últimas recomendaciones están especialmente dirigidas a las mujeres con el mismo objetivo que las dos anteriores, detectar lo más precozmente posible el cáncer de cuello de útero y de mama, sometiéndose a las revisiones o programas de detección precoz de forma periódica. TABACO Se estima que el 25-30% de todos los cánceres en los países desarrollados están relacionados con el tabaco. Entre 8 y 9 de cada 10 cánceres de pulmón en hombres y entre 5 y 8 de cada 10 en mujeres son atribuibles al tabaco. El tabaco puede matar a través de dos docenas de formas: cáncer de pulmón y otros tipos de cáncer -esófago, laringe y cavidad oral, vejiga urinaria, páncreas, riñón y cuello de útero-, enfermedad cardíaca, accidente vascular cerebral y bronquitis crónica y otras enfermedades respiratorias. Los fumadores tienen tres veces más riesgo de muerte que los no fumadores y aproximadamente la mitad de los fumadores habituales morirán por culpa del tabaco. Muchos de ellos no son grandes fumadores, sino que se caracterizan por haberse iniciado en el tabaco en su adolescencia. Se ha estimado una pérdida de la expectativa de vida de entre 20 y 25 años para los fumadores en comparación con los no fumadores. Sin embargo, está claro que dejar de fumar antes de tener cáncer o cualquier otra enfermedad grave producida por el tabaco evita la mayor parte de los riesgos a causa del tabaco, incluso si se deja de fumar durante la edad adulta. Y los beneficios de dejar de fumar a edades más jóvenes son aún mayores. La síntesis de este primer punto sería: - NO FUME. El tabaco es la principal causa de muerte prematura. - SI FUMA: DÉJELO LO ANTES POSIBLE. Si lo hace así solamente conseguirá beneficios en su salud. - NO FUME EN PRESENCIA DE LOS DEMÁS. Su tabaco tiene consecuencias negativas para la salud de los que le rodean. - SI NO FUMA, NO HAGA EXPERIMENTOS CON EL TABACO. La mayor parte de los que experimentan con el tabaco se vuelven fumadores habituales: es difícil dejar de fumar una vez se ha empezado. ALCOHOL Existen evidencias suficientemente convincentes que relacionan el consumo de bebidas alcohólicas con un aumento del riesgo de cáncer de la cavidad oral, faringe, laringe y esófago. También parece existir una relación entre el consumo de bebidas alcohólicas y el cáncer de colon en ambos sexos y con el cáncer de mama en las mujeres, por lo que dado que son dos tipos de cáncer muy frecuentes, aunque esta relación sea mínima, vale la pena tenerla en cuenta. Aunque se ha sugerido que el alcohol de las bebidas "fuertes" es más perjudicial en relación al riesgo de cáncer, el factor clave es la cantidad total de alcohol puro ingerido. Por tanto, es la cantidad total de alcohol lo que hay que reducir y no el consumo de una u otra bebida alcohólica en concreto. La principal recomendación consiste limitar el consumo de alcohol, de cualquier bebida alcohólica. Este consumo no debería ser superior a 20-30 gramos de alcohol puro al día para el hombre y algo menos, unos 10-20 gramos al día, para la mujer. El equivalente a esta cantidad de alcohol sería dos o tres vasos de cerveza, dos o tres vasitos de vino, o dos o tres copas de licores, como máximo, cada día. ALIMENTACIÓN Existen numerosísimas evidencias que indican un gran efecto protector del aumento del consumo de vegetales y fruta frente al riesgo de una amplia variedad de cánceres: pulmón, laringe, orofaringe, esófaggo, estómago, colon y recto y páncreas. Las verduras, hortalizas y frutas frescas y crudas, la lechuga, las zanahorias, las verduras crucíferas y de hoja verde, los cítricos, el brócoli, la cebolla y el ajo, han demostrado una relación protectora frente al cáncer, así como las legumbres. La Dieta Mediterránea, propia de los países del sur de Europa también ha demostrado poseer un efecto protector frente a numerosos tipos de cáncer. Las principales características de la Dieta Mediaterránea se basa en un bajo consumo de grasas de origen animal y de carne, y de un elevado consumo de pescado, aceite de oliva, frutas y vegetales, fibra y cereales. La principal recomendación en este sentido sería, por tanto, la de comer frutas y vegetales en cada comida, y como tentempié entre horas de comida, además de comer los alimentos habituales de nuestra beneficiosa Dieta Mediterránea. OBESIDAD Y ALIMENTOS RICOS EN GRASAS La obesidad es un causa importante de morbilidad y mortalidad general y se la ha relacionado con el cáncer de colon y recto, próstata, útero y cuello del útero, vesícula biliar y mama, y en menor proporción con cáncer de páncreas esófago e hígado. Sin embargo, es un problema complejo porque la obesidad suele coexistir con otros factores de riesgo en el mismo individuo, tales como tabaquismo, consumo de alcohol, etc. Pero, para complicar más las cosas, los diferentes tipos de grasa contenidos en los alimentos -saturada, poli-insaturada, mono-insaturada o grasa vegetal parcialmente hidrogenada- parecen jugar diferentes papeles en esta relación. Por tanto, la principal recomendación en este sentido sería la la reducción del peso corporal para adecuarlo al peso "ideal", así como la reducción de la proporción de grasa en la alimentación diaria (especialmente de la grasa saturada, de origen animal, sustituyéndola por grasa insaturada, de origen vegetal. Ello solamente puede tener efectos beneficiosos sobre la salud en general y las enfermedades cardiovasculares en particular. EL SOL Cada vez existen más evidencias de que el principal factor productor de cáncer de piel -el melanoma- es la radiación solar. Asimismo existe una clara relación entre la duración del tiempo en que un individuo ha estado expuesto y ha acumulado radiación solar durante su vida, con un aumento del riesgo de cáncer. Pero, además, muchos estudios han identificado otros factores de riesgo: estar blanco en invierno y moreno en verano parece ser especialmente peligroso, porque representa una sobredosis de radiación solar en poco espacio de tiempo. Por tanto, evitar las quemaduras solares y reducir la dosis total acumulada de exposición al sol, especialmente en niños y jóvenes menores de 15 años, es el principal mensaje, que también puede traducirse en "no se broncee". SUSTANCIAS PRODUCTORAS DE CÁNCER La última revisión de marzo de 1994 ha identificado una larga lista de sustancias posiblemente productoras de cáncer de 209 agentes, grupos de agentes o circunstancias de exposición. Por tanto, es necesaria una legislación adecuada en relación con los sectores ocupacionales y de salud pública, el sector sanitario y programas de educación para la población acerca de estas sustancias, que se encuentran especialmente en el ambiente laboral y en el medio ambiente general. DETECCIÓN PRECOZ Aunque estos signos o síntomas no son específicos del cáncer ni siempre están relacionados con el cáncer, son fácilmente visibles por cualquiera y merecen ser comentados al médico en una visita. La presencia de sangre en las heces o en la orina, en el vómito, o una hemorragia vaginal pueden ser el primer síntoma de un cáncer en alguno de estos órganos. La presencia de ganglios en diferentes zonas del cuerpo pueden indicar la existencia de un proceso compatible con un linfoma, un cáncer de tejidos blandos o una metástasis. Un lunar que cambia de tamaño, forma o color, o que sangra, puede ser el primer síntoma del desarrollo de un melanoma en la piel. La tos crónica y la afonía persistente pueden ser indicativos de un cáncer en la faringe, la laringe o las cuerdas vocales. Los cambios en los hábitos intestinales o urinarios pueden hacer sospechar la presencia de un cáncer en el aparato digetivo o en las vías urinarias. CÁNCER DE CUELLO UTERINO Aunque en los países industrializados es menos frecuente, en los países en vías de desarrollo el cuello del útero es uno de los lugares más frecuentes de asiento de un cáncer que llega hasta el 25% de todos los cánceres femeninos. Los programas de detección precoz del cáncer de cuello de útero han demostrado reducir la incidencia de enfermedad invasiva y avanzada y son relativamente fáciles de poner en marcha. La máxima eficacia se consigue por medio de un programa organizado de amplia cobertura en el que la detección se inicia a la edad de 25 años y se repite la exploración a intervalos de 3-5 años hasta la edad de 60 años. CÁNCER DE MAMA Para reducir la mortalidad por cáncer de mama la principal recomendación se centra en la prevención secundaria, es decir, en el diagnóstico precoz. Su objetivo es detectar el cáncer cuando es pequeño, se encuentra en las fases iniciales de su desarrollo y su pronóstico es más favorable, con lo cual se disminuye la mortalidad. Esto puede permitir, además, el uso de intrevenciones quirúrgicas y otras terapias menos agresivas. Estudios clínicos llevados a cabo en los Estados Unidos de América, Suecia y Escocia lo confirman. La periodicidad de las exploraciones mamográficas en mujeres entre 50 y 70 años con el objetivo de la detección precoz del cáncer mama, demuestran que se puede reducir hasta un 30% la mortalidad por esta causa. La autoexploración de la mama representa un método sencillo de detección precoz que está a disposición de todas las mujeres. La educación individual en este sentido, incluso en los períodos entre los exámenes rutinarios con mamografía, puede ser de la máxima utilidad. |