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TACRINA,
LA PRIMERA ESPERANZA PARA LA ENFERMEDAD DE ALZHEIMER La tacrina (CognexR ; Parke-Davis) es el primer medicamento aprobado por el Ministerio de Sanidad español y comercializado en nuestro país para el tratamiento de la enfermedad de Alzheimer. En la enfermedad de Alzheimer existe una menor concentración de acetilcolina, el neurotransmisor de la memoria, a nivel cerebral por lo que aparece el principal síntoma de la enfermedad, la alteración de todas las funciones relacionadas con la memoria: el enfermo de Alzheimer olvida todo, desde cómo se llama hasta qué es una cuchara y para qué sirve. La tacrina es una sustancia que aumenta la cantidad de acetilcolina a este nivel porque bloquea la enzima (la acetilcolinesterasa) que destruye al neurotransmisor en el cerebro. Para ello, este medicamento debe administrarse cuatro veces al día y a largo plazo.
Un poco de historia A principios de los años 80 se publica un trabajo en la prestigiosa revista científica The New England Journal of Medicine, en donde 12 de los 18 enfermos estudiados presentaron una espectacular mejoría. Estos buenos resultados hicieron que la industria farmacéutica propietaria de la tacrina se decidiera a seguir investigando. Más de 10 años de estudios en muchos pacientes con esta enfermedad culminaron con su comercialización en los Estados Unidos en setiembre de 1993. Dos estudios fueron cruciales en este sentido, en los que participaron más de 600 pacientes, con unos criterios diagnósticos y de clasificación de la enfermedad de Alzheimer más homogéneos, utilizando nuevos instrumentos de evaluación desarrollados al efecto. Los resultados mostraban la eficacia sintomática de la tacrina sobre la enfermedad y la buena tolerabilidad del medicamento. La tacrina en España Una vez comercializada la tacrina en los Estados Unidos, tanto los médicos como las asociaciones de familiares de enfermos con Alzheimer trabajaron para traer el medicamento a España, y el Ministerio de Sanidad español aceptó un protocolo de estudio con objeto de confirmar, no la eficacia del fármaco, sino la ausencia de efectos secundarios diferentes de los registrados en los estudios americanos, entre los pacientes con enfermedad de Alzheimer en nuestro país. Para ello se estudiaron 237 pacientes en 18 hospitales españoles, bajo la coordinación del Dr. Rafael Blesa, con un protocolo idéntico al de los estudios americanos. Los resultados de este estudio español demuestran que los efectos secundarios son similares a los descritos en los estudios americanos, lo que ha permitido la comercialización de la tacrina también en España para el tratamiento de la enfermedad de Alzheimer en fase leve a moderada, hace escasamente un mes. Estos resultados confirman que el 70% de los pacientes toleran perfectamente el fármaco a largo plazo. El 30% restante de pacientes padecen efectos secundarios gastrointestinales (náuseas, vómitos, diarreas, dolor abdominal) o elevaciones de las transaminasas hepáticas. Estos efectos secundarios son leves y manejables, con los adecuados controles analíticos periódicos, en el 93% de los pacientes, es decir, que no obligan a interrumpir el tratamiento. Ello representa que al menos 9 de cada 10 pacientes pueden tomar el medicamento a largo plazo.
Algo más que tratamiento sintomático Este tratamiento sintomático tiene como objetivo mejorar la pérdida de la memoria y es eficaz mientras se está tomando. Sin embargo, un reciente análisis a largo plazo sugiere que existe un cierto efecto enlentecedor de la enfermedad. Este trabajo, que se publicará en agosto en la revista Neurology, demuestra que los pacientes con enfermedad de Alzheimer que tomaban menos de 120 mg/d de tacrina ingresaban en residencias una media de un año antes que los que tomaban 120 mg/d o más. Además, también parece existir una menor mortalidad en el grupo que tomaron las dosis de 120 mg/d o más. Nuevas esperanzas "Estoy entusiasmado e ilusionado por el hecho de que tenemos cosas nuevas" afirma el Dr. Blesa, "la tacrina es un escalón más que nos ha permitido subir a un nivel superior desde donde se tiene una nueva perspectiva de la enfermedad y su tratamiento". El mensaje que el Dr. Blesa quiere que llegue a enfermos de Alzheimer y sus familiares es que "es una esperanza, un medicamento útil, pero que no vamos a quedarnos aquí, porque aunque es el primer medicamento que hay que hace alguna cosa, vamos a seguir trabajando". ¿Qué hace la tacrina? "A veces nada que note la familia, pero a veces enfermos de Alzheimer vuelven a mostrar aspectos positivos en las actividades de su vida diaria y vuelven a hacer cosas que desde hacía seis meses no realizaban" afirma. |